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Estado y Televisión
¿Quién lo dijo?
Producción Cinematográfica a escala regional. En busca de un modelo sustentable en la era digital.




Este es el resultado de un trabajo de investigación que realizamos entre 2008 y 2010, en el marco de la cátedra Diseño y Producción Audiovisual 2 de
Los objetivos fueron describir el modo de producción y comercialización de largometrajes en el orden regional y analizar los resultados de la aplicación del modelo nacional de producción industrial.
Como producto de este trabajo se obtuvieron herramientas concretas, como un Ranking de las recaudaciones de taquilla de las películas estudiadas, una fórmula para calcular el punto de equilibrio en un largometraje nacional sometido al régimen de fomento industrial y una tipología de los 4 modos productivos de largometrajes en la región.
También vimos que el sistema establecido en
Fuera del sistema de subsidios la producción de largometrajes no es sustentable. Tampoco es sustentable la producción que solo pretende recuperar los costos a través de los subsidios.
Es inexorable un cambio muy importante en los próximos años, para dar cabida a la inmensa corriente productiva que crece por fuera del sistema. El signo de la década que comienza es la convergencia comunicacional, con nuevos modelos productivos, nuevas tecnologías y nuevos modos de consumo.
Se viene la TDA
Seminario 2011 en la EPCTV
Este es el grupo que cursa Seminario 2011 en el turno tarde de la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario, en la carrera de Realizador Audiovisual.
Obsolescencia programada
Hace unos días la Televisión Española emitió el documental Comprar, tirar, comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada. Este trabajo de la directora Cozima Dannoritzer analiza y describe el conocido recurso industrial de reducir deliberadamente la vida útil de un producto para que el consumidor se vea obligado a comprar otro nuevo.
Las 10 películas argentinas Top ¿Demoliendo un cliché?
El reciente éxito de El secreto de sus ojos, con cifras de espectadores que no se alcanzaban desde hace muchos años, nos motivó a buscar los datos de otras películas argentinas que superaron la barrera de los 2.000.000 de espectadores.Aprendiendo con los alumnos. La tercera es la vencida.
Seminario 2010 en la EPCTV
Comenzó un nuevo año de Seminario de Especialización en
En el turno tarde, el Seminario está a cargo de Raúl Bertone, director de
Esta asignatura es la culminación de la carrera de Realización Audiovisual y comprende fundamentalmente la realización del trabajo final, que consiste en una producción audiovisual de carácter profesional. También producen los alumnos otros trabajos prácticos previos, evaluaciones parciales y una monografía sobre alguno de los temas desarrollados.
En el programa se detallan las unidades temáticas, la metodología, las formas de evaluación y la bibliografía. En el turno tarde la actividad está orientada a Producción. En el turno noche a Puesta en escena.
Este 2010, en el turno tarde tenemos como pasante a Luciana Enríquez, colaborando en la coordinación y asesoramiento de las actividades académicas, especialmente en el trabajo con los alumnos de etapas avanzadas, que ya regularizaron el Seminario.
Por otro lado, Sofía Elizalde, alumna del Seminario, está realizando una pasantía en el Centro de Documentación Multimedia del
Las clases y reuniones de taller se realizan los miércoles de
Finalmente, los jueves, también de
Derecho a la Comunicación
Este sitio hay info sobre la Campaña Argentina por el Derecho a
Entrevista a Liliana Mazure, presidenta del INCAA
Animación tradicional
Donde los libros cobran vida. Es un institucional realizado en animación tradicional para el Consejo del Libro de Nueva Zelanda.
Nueva revista de Cultura
En el primer número hay una extensa nota de tapa titulada Hacia una nueva cultura de la comunicación. Cómo impactará la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En el artículo hay información actualizada y fragmentos de entrevistas a conocidos comunicadores.
En el siguiente enlace se puede acceder a la revista completa.
http://www.cultura.gov.ar/archivos/noticias_docs/RC01okBaja1.pdf
Estudiantes de cine y documentalistas dicen
Los cineastas se juntan y tiene algo para decir. En los meses de octubre y noviembre hubo dos reuniones de cineastas latinoamericanos que produjeron y dijeron lo suyo. En Viña del Mar, Chile, en el marco del 21º Festival Internacional de Cine, hubo una reunión de FEISAL (Federación de Escuelas Iberoamericanas de Imagen y Sonido) y se encontraron directivos y estudiantes de escuelas de varios países. Los estudiantes produjeron un documento, leído en el acto de clausura del Festival, que expresa sus inquietudes sobre las escuelas, la identidad del cine de nuestros países y los problemas de distribución. Ver el documento completo.Dibujito
Lengua y sonido en el cine argentino
Algunas limitaciones tecnológicas dificultaron durante muchos años la comprensión de la palabra hablada en el discurso cinematográfico, concretamente -para nosotros- en el cine argentino, generalizándose en la opinión de los espectadores la idea de que el cine argentino tiene mal sonido. ¿Quién no escuchó decir alguna vez que "el cine argentino es malo porque no se entiende lo que hablan"? En la redada cayeron también el cine español y el resto del hispanohablante.
Como todo cliché, la aludida sentencia tiene sus bases ciertas; en este caso, en las características técnicas que dominaron el sistema de registro, procesamiento y reproducción del sonido en su época analógica. La calidad del sonido siempre responde al nivel del eslabón más débil de la cadena tecnológica; y por algún motivo, salvo honrosas excepciones, las películas hispano habladas llegaban a los espectadores con dificultades.
Desde hace unos años, con la generalización de la tecnología digital y la disminución de la brecha tecnológica, aquellas dificultades han desaparecido totalmente y ya se estableció un nuevo estándar en el cual no es aceptable que las palabras no se entiendan. Al tiempo que las productoras mejoraron la calidad de registro y procesamiento, las salas de cine se han actualizado al igual que la tecnología de los televisores y reproductores hogareños, de manera que hoy el espectador ya se siente incómodo cuando no entiende lo que los actores dicen. Es la norma.
Lo curioso del fenómeno es que este viejo cliché se mantiene en la conformación de la identidad del cine argentino, aun después de haber sido superado el problema técnico. Hoy seguimos escuchando -aún de gente muy joven, que nunca escuchó el cine con la vieja tecnología, salvo en televisión- que "el cine argentino no se escucha bien. No se entiende."
Se me ocurren algunas preguntas sobre este fenómeno: ¿Sucederá lo mismo, en otras latitudes, con el cine hablado en el idioma propio? ¿Los nuevos espectadores de nuestro cine tendrán el mismo concepto? ¿Tendrá alguna relación este fenómeno con lo que consideramos buenos actores y malos actores? ¿En qué nos basamos cuando decimos que los actores anglohablantes son buenos o malos, si la mayoría de nosotros no entenderíamos lo que dicen de no ser por los subtítulos o el doblaje? ¿El doblaje es bueno o malo? ¿Qué es lo que realmente se pierde con el doblaje? ¿Da lo mismo que el doblaje sea en español argentino que en otro español centroamericano o sudamericano? ¿Nos sirve para algo defender el español argentino? ¿Tendrá algo que ver en esto la dependencia cultural?
Cómo vender el cine rosarino
Publicado en Rosario Express. Septiembre 2008.
El 21 de octubre de 1994 tres estudiantes de cine, Heather Donahue, Joshua Leonard y Michael Williams, se adentraron en un bosque de Maryland para filmar un documental sobre una leyenda local. Los tres desaparecieron sin dejar rastros. Un año después, la cámara con la que rodaron fue encontrada, mostrando los eventos que dieron lugar a su desaparición. Nunca se encontraron sus cuerpos.
La película fue comprada por la distribuidora Artisan Entertainment, que la estrenó el 30 de Junio de 1999 convirtiéndola, en poco tiempo, en una de las películas más taquilleras de la historia.
Meses antes del estreno la noticia del extraño origen de la película se filtró y fue largamente debatida en Internet en foros y sitios web especialmente dedicados al tema. Se discutía, sobre todo, si la historia era cierta o no.
La historia, por supuesto, era falsa.
Fue el truco publicitario que idearon Eduardo Sánchez y Daniel Myrick (los guionistas y productores del film), para convertirla en el mayor suceso económico de la industria cinematográfica de todos los tiempos. The Blair Witch Project ingresó en el Libro Guinness de los Records al generar un ingreso de US$ 248.000.000, con una inversión inicial de los productores de apenas US$ 22.000. En otras palabras, por cada dólar invertido se generaron más de 10.000 dólares de ingresos. Interesante rentabilidad.
El engaño de los estudiantes desaparecidos, en realidad, tenía como objetivo servir como plataforma para la campaña de “marketing viral” (llamada así porque la información se propaga como un virus), más recordada y comentada en el mundo de los negocios.
Esa campaña consistió básicamente en crear los sitios web y salas de chat para que los pocos que habían oído de la historia (adelantada en un especial de televisión), pudieran debatirla. Además, los productores se encargaron de agregar combustible a la leyenda urbana que se cocinaba y alimentaron al grupo creciente de fans, inventando “pruebas” de la desaparición de los estudiantes, páginas de sus diarios y hasta entrevistas con la policía local. El rumor y el “boca a boca” (o “teclado a teclado”), se esparcieron como el fuego.
El clímax previo al estreno fue el acuerdo que los realizadores alcanzaron con el canal Sci-Fi para emitir un “documental” de una hora acerca de la controversia sobre la veracidad de la historia. No hacía falta nada más, antes del estreno había una legión de fanáticos y curiosos, ansiosos por ver la pelicula.
Las brujas no existen, el marketing sí
Películas de divulgación como “What the Bleep Do We Know?” o de autoayuda como “The Secret”, por nombrar sólo dos, siguieron un camino similar con altísimos niveles de éxito.
La fórmula básica es simple:
1- Crear una historia con “appeal”, con atractivo, gancho. No necesariamente con elementos de misterio (aunque esto ayuda, obviamente), pero sí generar expectativa y suspenso a través de una liberación de información deliberadamente gradual.
2- Focalizarse en una audiencia, un grupo que en principio puede ser pequeño, pero que se transforma en fiel seguidor de noticias acerca de la película, mucho antes de su estreno. Eventualmente este grupo “explota” en una audiencia de proporciones.
3- Alimentar a ese grupo con dedicación en una especie de maratón de producción de información y contenidos, muy diferente de la publicidad tradicional. Hay un monitoreo permanente del grupo y su grado de interés y una retroalimentación incesante a través de toda la parafernalia de los nuevos medios de comunicación digitales.
Es bueno recordarlo: el “producto cultural”, en tanto que producto, debe promoverse si quiere ser vendido. ¡Auch!, a veces duele escuchar esto cuando uno es un artista, pero no por eso es menos cierto.
Virus rosarino
“Tenemos que pasar de la etapa de ayudar al muchacho que hace películas de bajo costo a la etapa de hacer buenos negocios con buenas películas. Así funciona la industria del espectáculo (…)”, escribió hace poco Raúl Bertone, ex Secretario de Cultura de Santa Fe y fundador de la Escuela de Cine de Rosario, hablando de la cinematografía local.
Según Bertone, el cine rosarino contemporáneo (que él situa entre 1991 y 2007), pasó por dos etapas. A la primera (1991-2003) la llama preindustrial, ya que el objetivo principal fue la realización de las películas y no el negocio de la producción y comercialización. La segunda etapa finaliza en 2007 con el estreno de seis películas producidas en los seis años anteriores. Ese fue un año pico, que concentró más del 50% de la producción cinematográfica contemporánea.
Este éxito indudable de producción, sumado al escaso éxito comercial, es lo que hizo a Bertone escribir la frase citada. En efecto, de las seis películas estrenadas en 2007, cinco no alcanzaron los 10.000 espectadores, cifra lejana de lo que podría considerarse negocio.
Si el cine rosarino pasó su etapa preindustrial y entró a una etapa de “industria naciente”, que se concluyó con éxito, es razonable pensar que lo que debería traer el futuro, si queremos seguir avanzando, es un salto comercial de proporciones.
El asunto es: ¿cómo financiarlo? En la industria del espectáculo tradicional “a la Hollywood”, el gasto en promoción y publicidad es tan importante como el gasto de producción. Lamentablemente, la realidad es que la inversión de producción de las películas nacionales es sustentada por el INCAA, que no reconoce como gastos de producción a la inversión en publicidad y lanzamiento y sólo otorga un subsidio en este rubro.
El desafío entonces es cómo lograr promoción cuando no se dispone de grandes presupuestos. Y ahí vuelve el caso de The Blair Witch, el marketing viral e Internet.
El punto no es el contenido o el tipo de película. Nadie propone (al menos yo no), que el cine de los directores locales deba orientarse al terror o la autoayuda, o cualquier otro género que se suponga taquillero. El punto es usar las herramientas de bajo costo que esas empresas y equipos han sabido aprovechar para promover sus productos y cocinar grandes éxitos internacionales, con presupuestos de producción independiente.
En pocas palabras: la astucia comercial e Internet son las herramientas disponibles para vender cultura cuando no se es parte del establishment.
Una limitación financiera no tiene porqué impedir que nuestra industria cultural siga creciendo. Porque, después de todo, ¿queremos vender cultura, no?