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Emprendedora que sueña con viajar

Vi este mensaje en el boletín Cineastas Rosarinos y me resulta muy apasionante el empuje conque Flavia encaró la concreción de su sueño. Les propongo a los lectores de Secuencia que se den una vuelta por el sitio.

Para viajar a España
Amigos, me comprometo a ayudarlos a cumplir sus sueños! Los contacto por lo siguiente: me gané una beca a España pero no dispongo de medios para costear los gastos. Entonces, decidí ofrecer + de 1000 esculturas de mi autoría desde $10 c/u para conseguir los fondos. ¿Me ayudas? Gracias,

Flavia Mauro /

Directora de Arte


http://tedoyunamano.webs.tl

Jueces y jueces

"Las causas que se abrieron en Tribunales extranjeros contra los militares del Cono Sur obedecen a la falta de coraje de nuestros jueces, a quienes mantenemos con nuestros impuestos."

Estudiantes de cine y documentalistas dicen

Los cineastas se juntan y tiene algo para decir. En los meses de octubre y noviembre hubo dos reuniones de cineastas latinoamericanos que produjeron y dijeron lo suyo. En Viña del Mar, Chile, en el marco del 21º Festival Internacional de Cine, hubo una reunión de FEISAL (Federación de Escuelas Iberoamericanas de Imagen y Sonido) y se encontraron directivos y estudiantes de escuelas de varios países. Los estudiantes produjeron un documento, leído en el acto de clausura del Festival, que expresa sus inquietudes sobre las escuelas, la identidad del cine de nuestros países y los problemas de distribución. Ver el documento completo.
Unos días antes, en Guayaquil, Ecuador, se produjo el segundo Encuentro de Documentalistas Latinoamericanos y del Caribe, continuando la saga que comenzó en 2008 en Caracas. En esta oportunidad también se produjo un documento que refleja la problemática del documental en el marco de las acciones de integración regional. Ver el documento completo.
Ambos documentos tienen contenidos que justifican que les prestemos un poco de nuestro tiempo.

La idea y la frase

"El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea."

Dibujito

Kseniya Simonova es la ganadora de la edición Ucraniana de Tienes talento. En la final, dibujó con sus dedos en arena, en vivo, una animación de la invasión alemana de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial.

¡Qué feíto que queda! Yo le doy vuelta el cuadrito.

Esto pasó hace unos pocos días, pero ya se está convirtiendo en una de esas cosas que, por dejar de ser noticia fresca, comienzan a pasar inadvertidas.

Se sabe que el Premio Nobel responde a intereses variables, y se sigue esperando ver en la lista a nombres de gente para imitar. Se sabe que Estados Unidos es el país más violento de la Tierra, y se sigue esperando que alguna vez cambie.

Pero el Nobel de la Paz a Obama… cuando está mandando más militares a Afganistán, cuando fracasan sus misiones aparentemente pacificadoras, cuando mantiene la cárcel de Guantánamo, cuando es cómplice del golpe en Honduras, cuando instala nuevas bases militares en Colombia, cuando no define ni siquiera su vocación pacifista a futuro…

-Oiga don Nobel… ¡Qué feíto que queda! Es como para darle vuelta el cuadrito.

De noche: Nocturne

Un video nocturno sin iluminación artificial. Utiliza una tecnología muy moderna; pero no es solo tecnología.

Memorias de la EPCTV - 2

El milagro de Margarita

El primer año de vida de la EPCTV, aquel año 1984, fue muy especial; el entusiasmo era el signo predominante y lo poco que teníamos opacaba lo mucho que nos faltaba.

Para quienes no conocen el edificio de la Escuela, basta decir que el espacio físico conque contábamos el primer día de vida pública, cuando comenzaron las inscripciones a primer año, era más que insuficiente; algo así como unos 8 m2. Para quienes la conocen, ilustra saber que el espacio era entonces el cuartito que ahora ocupa el Centro de Documentación Multimedia para visionado, al lado de la puerta de entrada al sexto piso. El resto del edificio estaba ocupado por otras dependencias. Las clases ese año las dictábamos en un aula que nos prestaba la escuela secundaria de la esquina.

La primera cohorte de inscriptos fue muy heterogénea; había gente de todas las edades, intereses y orígenes. Esto no era extraño, dado que era la primera escuela de la especialidad que existía en Rosario y alrededores. Por lo tanto muchos interesados habían pasado ya la edad convencional de comenzar la educación terciaria. La primera en inscribirse fue Mariana Wenger, que ahora es una de las más destacadas entre los realizadores vernáculos.

El desfile de interesados siguió hasta pasar holgadamente los cien anotados formalmente. La primera sorpresa la dio una planilla que apareció con una alumna de 63 años. Enseguida pensamos que el escribiente de turno se había confundido y se trataba de un 36 escrito al revés y el frenesí del comienzo nos hizo olvidar del asunto hasta que el primer día de clase apareció Margarita Auvieux con sus 63 reales.

Claro que a Margarita le costaba hacer grupos para trabajos prácticos con compañeros de entre 18 y treinta y pico, pero el tema no la amedrentó; era docente jubilada y no tuvo inconvenientes en avanzar en el plan de estudios sin prisa y sin pausa, mientra sus compañeros perdían tiempo como si les sobrara. Entre sus obras realizadas como trabajos prácticos recordamos Mercado de Pulgas, un audiovisual producido junto a Guillermo Levain, con quien también realizó el cortometraje Anatomía de una clase, ambos de 1984. Además, realizó el cortometraje Cuidado, anda suelto, una historia sobre un "verso" en la calle.

Margarita aprobó todas las materias de primero y segundo años con gran aplicación, colaboraba en todo y hasta actuó en el cortometraje Ultimo plazo, de Carlos Coca y Guillermo Street. Cuando estaba cursando el último año el Ministerio lanzó un plan de actividades para la tercera edad, invitando a las escuelas a proponer cursos y talleres. Cuando nuestra propuesta de Taller de Cine para Adultos Mayores fue aprobada y llegaron las horas cátedra para el docente en cuestión, la movida no se hizo esperar y Margarita dejó de ser alumna y pasó a ser la docente del curso, que ella misma se encargó de coordinar y promover con el PAMI.

Ella era muy ordenada y siempre reservaba los equipos que utilizaría en el Taller con varios días de anticipación, de manera que en más de una oportunidad cuando los alumnos de la carrera iban a pedir los pocos equipos que había disponibles, éstos estaban ocupados porque “los viejos” estaban filmando algo.

Tres años después Margarita murió el 11 de agosto de 1989 -hace 20 años- y ese fin de año organizamos un homenaje al que invitamos a su familia. Hablando con ellos nos terminamos de anoticiar de algunos detalles de su vida que desconocíamos, como por ejemplo que al ingresar a la Escuela estaba tan enferma que su expectativa de vida era casi nula, que su marido no entendía por qué estudiar a esa edad y con esa salud, y que los pesos que ganaba dando clases los ahorraba y se iba de vez en cuando a Catamarca a visitar a una de sus hijas… y que su paso por la EPCTV le había alargado la vida varios años.

Competencias

“Últimamente he estado reflexionando bastante al respecto y creo que se podrían condensar en tres tipos de competencias. Las primeras, competencias históricas. (…) [No] creo [que] el manejo de una cámara se pueda hacer con una cierta capacidad creativa si no hay un mero conocimiento de la historia de la cámara, de la historia de la fotografía, que no es solo una historia de aparatos, es una historia de modos de usar los aparatos, para qué se usaron, en qué situaciones se usaron (…) recuperar para la gente joven la competencia histórica, los nexos entre tecnologías, formatos, narrativas, géneros. (…)

Segundo, competencias lógico-simbólicas. (…) sin un cierto conocimiento de estos nuevos tipos de lógicas simbólicas, que vienen de la lógica matemática (…) es muy difícil poder aprovechar en sus posibilidades lo que hoy nos plantean las nuevas tecnologías. Nunca esta relación había sido tan fuerte entre experimentación científica y experimentación estética. Nunca el conocer y el crear había estado tan cerca en términos científicos.

En tercer lugar, los saberes estéticos (…), no solo de los heredados, sino de los que están en estos momentos en el mundo de lo no heredable o de lo que está en el mundo de lo construible (…). Unas competencias estéticas básicamente capaces de modificar el sesgo mercantil, el sesgo chato, barato de muchos de los desarrollos del mundo audiovisual en nuestras sociedades.”

¿Quién lo dijo?

Memorias de la EPCTV - 1

Caminos que se encuentran

A principios de marzo de 1976 había presentado mi tesis de fin de la Licenciatura en Cinematografía, que con tanto entusiasmo había ido a cursar desde Rosario, mi ciudad natal, a la Universidad Nacional de Córdoba. Tenía fecha para defenderla el 30 de ese mismo mes, pero el 24 se prendió la mecha de la peor de las calamidades que me tocó vivir. Gracias a Víctor Iturralde Rúa y Guillermo López, voluntarios evaluadores, un año y medio después pude participar de una mesa examinadora y así pude obtener mi título de grado, casi a escondidas, como si portara un mal contagioso, saliendo disparado, por consejo del entonces secretario de la facultad, que me dio el certificado a las apuradas.

Hasta el día antes al fatídico 24, además de un alumno a punto de egresar, lideraba una agrupación política estudiantil dentro de la Facultad, que se llamaba Cine y Libración y cuyo isotipo era la cara del niño de Tire Dié, el corto de Fernando Birri, que a su vez habían reproducido Solanas, Getino y Vallejo en La Hora de los Hornos. Una de las actividades que hacíamos con la agrupación era, justamente, proyectar La Hora en forma clandestina en diversos sitios seleccionados con medidas de seguridad que hoy parecerían infantiles a la luz de lo que pasó después.

Casi ocho años de terror pasaron, interminables. Muchos compañeros quedaron en el camino; cineastas y de todas las ocupaciones imaginables. Además del proyecto derrotado, la resistencia minusválida y la muerte alrededor todos los días, sufrimos la discontinuidad profesional, la imposibilidad de insertarnos en el sistema productivo para el que nos habíamos preparado, de aprender el oficio que complementa la profesión en los años posteriores a la universidad.

Durante los últimos cuatro años de la dictadura, después de deambular por varios trabajos, frecuentaba Arteón, organización de Arte que dirigía Néstor Zapata, quien me dio “asilo” -así podría llamarse es esa época a un lugar donde uno podía expresarse tranquilo, sin temor a ser delatado inmediatamente- y trabajé en el Taller de Cine Arteón, una experiencia valiosísima que sirvió de cimiento de la futura Escuela de Cine y Televisión de Rosario.

No es casual que sobre fin de 1983, recuperada la Democracia en la Argentina, asomaran vientos frescos y aparecieran oportunidades para quienes habíamos sufrido persecuciones de parte de la dictadura militar que gobernó por la fuerza a nuestro país desde 1976. Apareció una oportunidad de esas que no se repiten. El caso es que el gobierno provincial recientemente electo resuelve crear el Instituto Provincial de Arte, una organización de educación y promoción cultural, con sedes en Santa Fe, Rosario y Reconquista, con escuelas terciarias de Teatro, Cine y Televisión, y Folclore. Fui convocado para armar el área correspondiente a los medios audiovisuales.

El desafío era importante. Recuerdo que cuando me entrevisté con Norberto Zen, quien era en ese momento el director del Instituto Provincial de Arte, en el mes de marzo de 1984, me impuso como una de las consignas que la escuela de Rosario debería estar dictando clases normalmente en el mes de mayo, o sea en un mes y medio. Afortunadamente el proyecto estaba preparado y el grupo humano del Taller de Cine de Arteón fue el semillero del cual salieron los primeros docentes. El esfuerzo y la dedicación de ese primer grupo fueron inmensos y nunca voy a terminar de agradecerles el acompañamiento.

A mediados de mayo la nave carreteó y empezamos a volar. Los primeros tripulantes fueron: los docentes Hugo Berman, Carllos Carletti, Carlos Coca, Alejandro Lamas, Patricia Larguía, Pascual Masarelli, Norberto Lipchak, Rosa Molina, Dante Pais, Mario Piazza, Cristina Prates, Adolfo Scneidewind y Gabriel Serrano; las secretarias Cecilia Saux y María Elisa Escobar; y los porteros Carlos y Pedro Aguirre. Además, en Rosario estaba el sub-director del IPA, Norberto Campos.

Sin dudas, la puesta en marcha de la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario es la obra más comprometida de todas las que me tocaron. Es el proyecto al cual le dediqué más tiempo y empeño. Era una época complicada, y nuestra propuesta era arriesgada, en una Democracia frágil, recién reconquistada, sin consolidar. El proyecto de trabajar para el desarrollo de una industria regional de cine y televisión era una quimera con todas las letras. La industria del cine en la Argentina estaba concentrada totalmente en Buenos Aires y la televisión local era absolutamente inaccesible; para colmo de males, el video aún no existía y las computadoras menos. Equipamiento no había al principio y lo aportaban docentes y alumnos.

Más de uno hubiera dicho que en esas condiciones no se podía hacer nada. Nosotros igual nos lanzamos.

Lengua y sonido en el cine argentino

Algunas limitaciones tecnológicas dificultaron durante muchos años la comprensión de la palabra hablada en el discurso cinematográfico, concretamente -para nosotros- en el cine argentino, generalizándose en la opinión de los espectadores la idea de que el cine argentino tiene mal sonido. ¿Quién no escuchó decir alguna vez que "el cine argentino es malo porque no se entiende lo que hablan"? En la redada cayeron también el cine español y el resto del hispanohablante.

Como todo cliché, la aludida sentencia tiene sus bases ciertas; en este caso, en las características técnicas que dominaron el sistema de registro, procesamiento y reproducción del sonido en su época analógica. La calidad del sonido siempre responde al nivel del eslabón más débil de la cadena tecnológica; y por algún motivo, salvo honrosas excepciones, las películas hispano habladas llegaban a los espectadores con dificultades.

Desde hace unos años, con la generalización de la tecnología digital y la disminución de la brecha tecnológica, aquellas dificultades han desaparecido totalmente y ya se estableció un nuevo estándar en el cual no es aceptable que las palabras no se entiendan. Al tiempo que las productoras mejoraron la calidad de registro y procesamiento, las salas de cine se han actualizado al igual que la tecnología de los televisores y reproductores hogareños, de manera que hoy el espectador ya se siente incómodo cuando no entiende lo que los actores dicen. Es la norma.

Lo curioso del fenómeno es que este viejo cliché se mantiene en la conformación de la identidad del cine argentino, aun después de haber sido superado el problema técnico. Hoy seguimos escuchando -aún de gente muy joven, que nunca escuchó el cine con la vieja tecnología, salvo en televisión- que "el cine argentino no se escucha bien. No se entiende."

Se me ocurren algunas preguntas sobre este fenómeno: ¿Sucederá lo mismo, en otras latitudes, con el cine hablado en el idioma propio? ¿Los nuevos espectadores de nuestro cine tendrán el mismo concepto? ¿Tendrá alguna relación este fenómeno con lo que consideramos buenos actores y malos actores? ¿En qué nos basamos cuando decimos que los actores anglohablantes son buenos o malos, si la mayoría de nosotros no entenderíamos lo que dicen de no ser por los subtítulos o el doblaje? ¿El doblaje es bueno o malo? ¿Qué es lo que realmente se pierde con el doblaje? ¿Da lo mismo que el doblaje sea en español argentino que en otro español centroamericano o sudamericano? ¿Nos sirve para algo defender el español argentino? ¿Tendrá algo que ver en esto la dependencia cultural?

Las culturas

"No quiero mi casa amurallada por todos lados ni mis ventanas selladas. Yo quiero que las culturas de todo el mundo soplen sobre mi casa tan libremente como sea posible. Pero me niego a ser barrido por ninguna de ellas. Me niego a vivir en casa ajena como un intruso, un mendigo o un esclavo".

Secuencia tiene 1 año. Apología del blog, la bitácora del siglo XXI

Secuencia cumple un año. Comenzó en agosto del año pasado, a instancias de dos necesidades: la necesidad de ordenar un poco los materiales de trabajo docente y la necesidad de obtener un espacio de expresión propio.
Por un lado, la recopilación y actualización de apuntes y otros documentos y textos en las fotocopiadoras (doy clases en más de un lugar) ya no me resultaba práctica hace un año, a lo que hoy se suma la frenética variación y renovación de la información, que hace que permanentemente incorpore novedades a la bibliografía y necesite poner a disposición de alumnos, colegas y eventuales lectores artículos frescos del día o de la semana. En este sentido el blog aportó una solución revolucionaria que me permite organizar y disponer en un solo sitio apuntes y notas, como también incorporar y resignificar fragmentos del pasado que por sí solos parecerían bibliografía obsoleta.
En segunda instancia se empezó a hacer realidad el sueño inimaginable hace unos años del medio propio. El clic se me produjo el año pasado, cuando estaba escribiendo un artículo sobre la producción audiovisual regional y comencé a preguntarme cómo difundirlo. Las opciones eran: suplicar para que lo publique un diario, una revista, un medio especializado, o bien hacer un apunte o mandárselo por correo-e a cuanta persona pudiera interesarle (y dispusiera yo de la respectiva dirección). Todas opciones insuficientes por sí mismas... En este caso la solución también vino de la mano del blog. La decisión fue muy sencilla: a publicar todo en el aire y facilitar el acceso a quienes tienen interés o necesidad de los contenidos producidos o post-producidos.
Pasó un año. Ahora Secuencia ha adquirido una identidad, tiene secciones nuevas, lectores obligados, invitados y visitas espontáneas de los sitios más insólitos, a los cuales ninguna forma de publicación convencional hubiera llegado. Se nutre de la producción propia y de la mirada con la que uno filtra y pone en valor pequeños fragmentos de esa inagotable fuente que es internet.
En los últimos años recorrí muchos kilómetros, conocí mucha gente, leí textos e intercambié con especialistas que me pusieron en sintonía con la nueva tecnología de comunicación accesible a un inmigrante digital como yo. Lo de Alejandro Piscitelli y otros autores me abrió la cabeza, tanto como los viajes. Más cercano a la tierra, Marcelo De la Torre me arreó, literalmente, con infinita paciencia, a las filas de la publicación virtual.
Finalmente, y como siempre hay alguien que sabe expresar las cosas con más precisión que uno, me identifico con una frase del nuevo libro de Henry Jenkins que estoy leyendo en este momento:
"Bienvenidos a la cultura de la convergencia, donde los viejos medios chocan con los nuevos, donde los medios populares y los corporativos se entrecruzan, donde el poder del productor mediático y el poder del consumidor mediático interaccionan de maneras impredecibles. La cultura de la convergencia es el futuro, pero está cobrando forma en nuestros días. Los consumidores serán más poderosos en el seno de la cultura de la convergencia, más sólo si reconocen y emplean ese poder como consumidores y ciudadanos, como participantes cabales en nuestra cultura"