Mentiras que matan 3. Hablemos claro.

Cuando escuché hace unos días el asunto Obama Vs Bin Laden, inmediatamente se me presentó la historia de Mentiras que matan (Wag the Dog, 1997), la película de Barry Levinson, que trata sobre la manipulación de los medios de comunicación con fines políticos por parte del gobierno norteamericano.
En la historia de la película, el presidente venía cayendo en las encuestas en vistas de las elecciones, debido a una acusación de abuso sexual; uno de sus asesores estima que sólo la noticia de una guerra podría distraer la atención del electorado en forma favorable, entonces contratan a un exitoso productor de Hollywood para inventar una guerra que sólo existiría por televisión.
En la misma película hay una conversación muy significativa, en la cual el asesor del presidente se ríe cuando el productor le dice que vio escenas de la guerra de Irak por televisión y le sugiere que todo eso que vió fue armado como un videojuego.
Yo también había visto lo mismo por televisión. Solo eso.
Ahora nos contaron -videojuego mediante- cómo realizaron una misión clandestina en otro país, matando a una persona y su familia; presentaron este hecho como un acto de justicia y al día siguiente difundieron los resultados de una encuesta en la que Obama aumenta considerablemente su imagen positiva en su país y a grupos de gente festejando la noticia.
Que yo sepa los castigos a los culpables de algo los determina la justicia en cada país y cuando se trata de problemas entre ciudadanos o gobiernos de distintos países existe una justicia internacional.
Se me ocurrió pensar en una hipotética respuesta de los chilenos (para no hablar siempre de nosotros) si después del golpe de estado y asesinato del presidente democrático Salvador Allende hubieran organizado una misión secreta a los Estados Unidos, matando a Henry Kissinger y su familia y luego lo comunicaran al mundo como un acto de justicia.
En nuestra contra juegan en la Argentina y en los países hermanos unos medios de comunicación tan cipayos que repiten y repiten hasta el hartazgo las mismas mentiras una y otra vez. Así lo hicieron con esta noticia.
Sólo en Canal 7 pude ver unos análisis más centrados en la postura que la Argentina asume en los foros internacionales. Telesur también preparó inmediatamente un informe especial que refleja el pensamiento común a los estados que integran la red.
Me siento identificado con estos dos medios -y muchos otros análisis similares que encontré en la red- y no con el discurso de los medios hegemónicos que lamentablemente producen la mayoría de los contenidos que consume nuestra población.
No busco objetividad en una noticia; sucede que cada vez me banco menos revolver entre la basura. No sé qué puedo encontar allí, si mis cosas no están entre la basura.

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