Que me mienta un poco el gobierno

Las cosas están planteadas así: Prefiero que me mienta un poco el gobierno y no que me taladren la cabeza los voceros de los oligopolios con basura opositora.
Me entusiasma la política, me gustan los noticieros y los programas sobre actualidad y análisis político; y no pienso renunciar a ello.
Pero los medios privados me saturaron, tratando de perforarme la cabeza, como el pájaro carpintero de la publicidad. Encima, además de mentirme descaradamente como nunca antes había visto, me ocultan la parte de la realidad que más me interesa.
Me interesa especialmente la aplicación de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la aparición de la Televisión Digital Terrestre, el canal de cine argentino del INCAA; quiero anoticiarme de la realidad latinoamericana con la mirada de los latinoamericanos, quiero ver más contenidos locales; no quiero que me corten las películas en el cable con publicidad, si ya pagué el abono.
Van a empezar dentro de unos días las trasmisiones de Televisión Digital Terrestre, un sistema nacional de televisión de origen japonés igual al que adoptaron la mayoría de los países latinoamericanos. Gratuito. Con espacio para que todos los medios, públicos y privados emitan múltiples señales. A excepción de Canal 7, nadie dice nada. (ver aquí una excepción) Es tan trascendente el cambio como cuando se pasó del blanco y negro al color. Es una canallada esconder esa novedad por intereses económicos particulares. ¿Y la ética periodística?
También faltan unos días para que inicie sus transmisiones INCAA-TV, una nueva señal, a cargo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que va a emitir 65% de cine nacional, 25% latinoamericano y 10% del resto del mundo. Esta novedad inminente debería ser noticia destacada en todos los medios masivos, sin embargo, para encontrarla hay que revolver un rato en Internet.
Me gustaría encontrar la señal TeleSUR en la oferta de mi cable. Es la mirada que me interesa que me muestren sobre lo que pasa en el mundo. Es la mirada que me representa.
Los medios privados se han transformado en el partido de las corporaciones económicas. Las mismas corporaciones que desde hace cien años le apuntaron a cuanto gobierno democrático hemos tenido, impidiendo que se consolide el sistema. Y siempre han logrado, militares mediante, terminar con las democracias justo antes de las elecciones, decidiendo violentamente por la gente, al no poder derrotar a los partidos políticos en las urnas.
Han logrado que una parte de la población, con gran desconocimiento y desinterés por la cosa pública, odie al gobierno como se odia al personaje del malo en una novela.
Cuando pueda sintonizar la TDT no voy a esperar que me vengan a cortar el cable. Por ahora he optado por una actitud que me protege en salud sin abandonar la pasión por las noticias y la política: busco información por Internet filtrando cuidadosamente las fuentes, que por suerte hay mucha y diversa; sintonizo Radio Nacional y Radio Universidad de Rosario; veo Canal 7 y Encuentro.
Entonces le encuentro sentido a que me mienta un poco el gobierno.

1 comentario:

Daniel I. Krichman dijo...

Acuerdo con casi todo Raúl... La primera expresión me duele a derrota. Empezamos a perder cuando aceptamos la naturalización de lo que alguna vez fue el motivo de nuestra luchas, en nombre de un mal menor.
Hace unos días, en el programa de Tenembaum y Zloto, Pino dijo que no había que pagar la deuda que estaba cuestionada por el fallo de Ballesteros. El periodista alcanzó a decir: No se puede... y Pino le replicó: Ojo pibe, porque la generación de ustedes está atravesada por el no se puede.
Eso se construye día a día. Rilke decía que lo cotidiano habla en voz baja de lo eterno.
Abrazo